domingo, 27 de diciembre de 2009

Parábola de la rana hervida

Si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla sin haberse quemado ni una pestaña. En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan fresca dentro de la olla. Pero cuando, a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido y, finalmente, morir literalmente hervida.

Dejarse llevar por las circunstancias a veces sin pararse a ver donde te estás metiendo acaba pasando factura. Acabas adaptándote lentamente a situaciones en las que no te gustaría estar por la pérdida de control total. Existe un término medio entre dejarse llevar por el río de la vida y el control excesivo.

Un carpe diem sin un mínimo de control y puramente emocional acaba con tu mente y corazón cocidos y perdidos, pero un control excesivo de las situaciones acaba llevando a situaciones frustrantes debido a que no puedes medir todas las variables de tu vida y entorno.

¿Cómo saber encontrar ese punto?

Realmente las personas no somos ranas, es una párabola, pero nuestro sistema natural funciona igual y además somos como esponjitas: una esponja al meterla en un recipiente absorbe el agua de su entorno hasta encontrar un punto que biológicamente se llama de "omeóstasis" o coloquialmente, un equilibrio entre el interior y el exterior. Esto es, que debe haber un equilibrio entre el líquido de tu propia esponja y el del recipiente, como el paso de líquidos entre las células en nuestro propio cuerpo.

Pero a veces ese agua se calienta, se ensucia, y acaba hirviendo a nuestra ranita-esponja, ensuciándola y viciándola hasta privarla de toda experiencia extra y quedando al entorno si ese agua de vida natural y transparente que debería ser.

Lo ideal sería saber saltar del recipiente cuando tu instinto y razón empiezan a darse cuenta de que la olla está bien calentita y el agua sucia, por lo que debemos cambiar a otros entornos más frescos y limpios de nuevo para purgarnos, buscando ese equilibrio omeostático.

En esto se basa el budismo (en su primera fase) esencialmente así como toda la invención del ser humano: la observación del entorno.

La naturaleza lleva miles de años en este planeta antes que nosotros manteniendo estos equilibrios y nosotros aún no existíamos, todo lo que hace el ser humano es copiar a la naturaleza en base a una intuición (mujer) que luego viene razonada por la lógica (hombre). La inteligencia y la conciencia no es realmente un freno para esto, si no al contrario, debe ser motor. Pero entonces nos encontramos con la navaja de Ockam, el doble filo de la espada que depende de como sea usado.

Pensar y utilizar tu cerebro para salir de ciertas historias es algo natural y para lo que evolucionamos, pero el problema radica en cuando no hacemos otra cosa, divagamos, y pensamos cosas realmente sin sentido ni con una finalidad real concreta. Esto es lo que algunas personas denominan: paja mental.

La paja mental no es otra cosa que un tipo de neurosis, dependiendo del grado, evidente, pero que no tiene porqué ser negativa. Cuando pensamos en nuestro futuro y lo queremos hacer de "X" forma, estamos proyectando nuestro futuro y haciéndonos una paja mental beneficiosa, que debería ayudarnos a dar forma a nuestros proyectos alcanzables a corto plazo.

Pero entonces, y por múltiples factores, es cuando pueden venir de forma descontrolada las pajas mentales malignas, las que nos hacen pensar inútilmente en cosas que dificilmente podemos plasmar en actos y cuya resolución nos precipitamos en anticipar.

Ahora viene una de las verdades más duras: el ser humano occidental, por regla general y en mayor número de lo que pensamos, somos neuróticos. Cada persona tiene un grado distinto dependiendo de las circunstancias, pero son cosas que los orientales ya descubrieron y aprendieron a controlar mucho antes que nosotros cuando comenzaron con los problemas de superpoblación y sobreinformación de forma incontrolada. Prejuicios basados en experiencias pasadas poco objetivos, manipualdos por nuestro enfermo entorno de intolerancia occidental. O conmigo o contra mí. No existe respeto en ese sentido.

Pero cómo mantener ese equilibrio tan delicado entre disfrutar del momento día a día para ser feliz y el decir "quieto, no te precipites", de forma que no dejes de sentir y pierdas tus emociones, ni acabando en un proceso puramente racional en donde queremos medir y calcular todo sin apreciarlo en su esencia más pura. La dualidad del ser humano: la parte intuitivamente emocional de la mujer, y la racionalidad empírica del hombre.

Realmente todos tenemos estas capacidades, depende de nuestro desarrollo, circunstancias, traumas, experiencias, decisiones y capacidad de introspección y adaptación. A los hombres les escandalizaría saber que tienen parte de mujer en su cabeza y a las mujeres parte masculina en la suya, aunque normalmente cada uno utiliza la suya sin tener en cuenta la otra mitad de su cerebro: lo que técnicamente vendría a llamarse pensar a medias literalmente, ¿no?

De hecho esto no siempre es así, a veces las personas tienen estos "papeles" cambiados o en proporciones más o menos distintas pero equilibradas, aunque también las mujeres quieren llegar a la igualdad de los hombres aumentando su parte racional y dejando sus emociones de lado (graso error, aumentar algo dejando menguar la otra parte...) y algunos hombres dejar su racionalidad para ser puramente emocionales (casos más raros hubo).

Ese es el dilema, mio, de la humanidad y de todo bicho viviente. Saber hacer elecciones adecuadas teniendo estos factores en cuenta y aprendiendo a usar todo nuestro potencial para rebasar ese 10% de uso mental que afirmaba Einstein.

Porque la relatividad no es sólo una ecuación matemática. Es una ley universal aplicable a todos los ámbitos de la vida.

Depende... Todo depende...

Esto es un muy breve resumen con ciertos tintes subjetivos de uno de los libros que más me han marcado y ayudado por contener una mezcla inusualmente positiva de sicología, biología, filosofía oriental e historia de una forma realmente divertida, interesante aunque pudiera darte más de un dolor de cabeza si nunca has visto nada de este tema, aunque el libro ya tiene un tiempo y hoy en día calquiera podría entenderlo perfectamente. O debería.




Las ténicas finales de autoayuda después de la comprensión son puro budismo y fiilosofía oriental pero que realmente no difieren de la felicidad que tiene el pastorcillo de turno del pueblo más escondido de este país.

Una vez leais el libro y con práctica acabareis entendiendo muchas más cosas de vosotros mismos y las personas.

Caminante se hace camino al andar. Poco a poco y sin prisas.

Pero si te lees el libro, te lo lees ENTERO, aunque cuando empieces con él y te parezca una tontuna como una casa por el humor con el que comienza y el título. Nunca dejes un libro de autoayuda, aunque no la necesites o creas que no lo necesites, a medias. O te quedarás con una opinión sin formar del todo que podría estar claramente errónea o distorsionada de la realidad. Es un consejo que también da el autor aunque no te de motivos de porque y se calle muchas cosas.

Pero hay respuestas de preguntas que es mejor no saber. Creedme. Con este libro es suficiente xD

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